Correr, correr, correr. Siento cómo mis pies se mueven rítmicos, veloces. Un paso, dos, tres. La cabeza al frente, orejas tiesas, músculos en tensión. No recuerdo cuanto llevo así, corriendo sin parar, huyendo de no sé qué. Pero lo hago, sin vacilar, sin motivo aparente. ¿Será por hambre? Uuumh? no. Tal vez me persigue alguna fiera que he olvidado. ¿cómo se puede olvidar el rostro de la alimaña que te persigue? No sé. Pero corro y corro.
Al fondo una ventana. Corro. Luz, una salida. El aire en mi cara... ¡ah! pues no. Que raro. No siento nada en mi cara. ¡Espera! No es momento de dudas, una salida, una esperanza al final del camino, en eso te tienes que concentrar, ¡corre!.
Parece que queda poco, ¡vamos! Corre. La luz de una lampara ilumina mi viaje y proyecta la sombra esbelta y ágil de mi cuerpo en el suelo. Mis pasos de sombras resbalan estáticos sobre el mismo sitio. Esa ventana... ¡qué lejos que está! Corre. Mas deprisa. Aprieto los ojos para hacer un pequeño esfuerzo mas pero no puedo.
Intento recordar como empezó todo pero... no lo recuerdo. Tal vez me di un golpe en mi huida, aunque me siento mejor que nunca, no me duele nada. Tan solo me recuerdo corriendo. Intento no desesperarme y hablarme con voz pausada. Concentrate en correr, en aquella ventana. Tal vez sea tu única opción.
Alguien se mueve a mis espaldas. No por favor, ¿será la bestia que quiere acabar conmigo? Corre, corre. La ventana, un poco mas, mis piernas desfallecen. Abro un poco mas la boca con la esperanza de que la bocanada me dé unos segundos más, unos metros más, ojala los suficientes hasta alcanzar esa ventana, la salvación.
Voces estridentes, gritos. Algo golpea el mundo que se tambalea y casi me hace caer al suelo. Corre. Este es mi fin. Espero con resignación el zarpazo de la muerte. El fracaso de no llegar hasta la ventana va ha significar el final de este viaje, del físico y del vital. Las voces cada vez están mas cerca, ya nada puedo hacer. Pero aun así, ¡corre!
- Mira papa el hamster está corriendo en la rueda que le compramos ayer.
- Claro, ya te dije que a todos les gustan estos juguetes, ves que contento está.
Toc,toc
- siiii, mira y no para, ¡que gracioso papa!¡vamos corre, corre!
- No le des en la jaula que le vas a asustar.
- ¿Papa?
- Qué
- ¿y en que pensará el hamster corriendo en la rueda sin ir a ningún sitio?
- No lo sé, corre porque tiene que correr, es su naturaleza. No creo que sepa que no va ha ninguna parte.
- Pero es triste pensarlo.
- Bueno, nosotros también hacemos cosas sin saber muy bien porque, cuidamos de los pequeños, hacemos amigos, ponemos flores en casa. Cosas que nos hacen felices sin saber porqué. Igual que el hamster. Seguro que eso también le hace feliz y nosotros no somos nadie para cuestionarlo, ¿no crees?
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Hola chaval me acabo de enterar que tienes un blog. Menos mal que el final del texto es otro del que yo esperaba cuando iba leyendo, porque la verda es que la sensación que da es que todos vamos corriendo en esta vida sin saber porqué o para qué y todo el día agobiados. O corremos por conseguir cosas que nunca acaban de satisfacernos porque siempre queremos más, cuando eres adolescente quieres ser mayor y cuando somos un poco más mayores no te vale y quieres dinero para cenar mejor, viajar ... y así toda la vida ....
ResponderEliminarBueno decirte que el texto me ha gustado y que espero ser una de esas amigas que haces aunque no sepas porqué, aunque el porque lo has respondindo tú, es hacernos sentirnos un poco más felices
Soy yo y si no quien te puede echar esta charla, Maru
gracias por el 'tocho' guapa. Por ahí iba, pero al final hay que desdramatizar.
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