Un día estuve pensando cómo librarnos de las malas personas. Me refiero a ese indeseoso de tu comunidad, trabajo, barrio, o lo que sea, incapaz de formar parte del colectivo, mostrándose sucio, maleducado, soberbio y en definitiva representando el “yo hago lo que me da la gana, que para eso soy el mas listo”, que se refleja desde mear en el portal, aparcar en la acera, tocar el claxon todos los santos días a las 6 de la mañana, y otras tantas variantes, llegando al que roba cable de cobre de las autopistas o el que monta follón en un burger con la seguridad de que el hostigamiento a la dependienta le ahorrará unos euros.
Pues bien, aun no siendo ninguna idea original, me inclino por meterlos a todos, toditos, en una isla para que disfruten de sus particularidades y dejen de sufrir por estas normas absurdas que seguimos los que preferimos “hacer comunidad”.
Surge el primer problema, no todos los “malos” son igual de malos. Y como un acto de justicia antropológica admito que se debería hacer alguna clasificación para no meter en la misma isla al que se caga en el portal y al alunicero, por poner un ejemplo.
Y claro, al estudiar los casos, se da uno cuenta de que si bien el que se caga en tu portal podrá seguir haciéndolo en su maravillosa isla de cagadores, algunos otros necesitan de una sociedad organizada para ser quienes son, por ejemplo los vecinos morosos, que como parásitos, dejan de serlo sin el huésped que los acoja.
Hoy estaba leyendo algunos blogs que aparecían en la página de meneame.net y he llegado a la misma conclusión. Hay individuos que colaboran, comentan y en general, comparten su experiencia y saber con el resto de manera constructiva, también con crítica, pero sin descalificar ni creerse los mas inteligentes y sabios. Personas con blogs magníficos, bien documentados y escritos, con textos e historias interesantes, tal vez para mi no, pero ¿quien soy yo? ¿El culo del mundo? ¿El gran ojo de la sabiduría?.
Y luego están los otros, los que se lo creen, “gente” que entra para fastidiar, para dejar opiniones que generen conflicto por diversión y engañar al resto de internautas, para practicar el absurdo juego de provocar por provocar, como aquella magnifica frase del gallego Pazos, personaje de la gamberra “Airbag”, de Juanma Bajo Ulloa, “discutiremos ese concepto con el fin de discutirlo”, descalificando a los demás y dejando un tufillo de “soy el mas listo, soy dios”.
Debe ser los mismo que aparcan sus coches en las plazas de minusvalidos de los centros comerciales, a un pasito de las puertas de entrada. Cuando salen de sus coche todo orgullosos y te ven pasar porque tu has dejado tu coche cuatro filas mas atrás te miran con indiferencia y pensando “pero que listo soy, y estos que tontos”. Pues a una isla con ellos, a la isla de los listos, y en el mundo virtual pues lo mismo, habrá que hacer páginas-islas como meneame.net y cualquier otra página donde la gente colabora y expresa sus opiniones, pero para listos.
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